Análisis

El nuevo ambiente de los negocios en América Latina

En la revista Wider Angle (N.2 Enero 98) del World Institute for Development Economics Research apareció una estimulante nota del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, sobre las reformas estructurales en América Latina, la cual hemos traducido para Uds. A pesar de haber sido escrita antes del impacto más severo de la crisis asiática en la región, creemos que ellas aun siguen apuntando a temas clave para el desarrollo de América Latina. Sólo añadiríamos, como ya lo dijimos en el Congreso del CLAD, y en los foros en que hemos participados, así como en las diversas actividades que desarrollamos, especialmente en la elaboración del Informe sobre Reforma del Estado en América Latina (http//:www.iigov.org/pnud) y como estamos ciertos que también piensa el Sr. Iglesias, estas reformas no son suficientes para garantizar el desarrollo de la región si en ellas no se incluye la reforma política. Esto es, el contexto institucional formal e informal donde operan los actores, y bajo cuyos patrones de acción se construyen las coaliciones que sustentan las políticas públicas.

A continuación les presentamos el texto traducido del al cual seguidamente hacemos una nota complementaria.

Introducción

Al inicio de la crisis de la deuda externa en los 80, muchas compañías e inversores internacionales redujeron sus negocios con América Latina. Hoy, sin embargo, los negocios que se fijen en América Latina por sus oportunidades de inversión hallarán un cuadro tremendamente cambiado.

La década de los 80 expuso los defectos de una estrategia del desarrollo basada en la intervención del Estado y la protección de la competencia internacional. Las reformas, consistentes en abrir las puertas a la empresa privada, han reformado completamente el ambiente de los negocios en América Latina. Sin embargo, se debe enfatizar que un ambiente estable y adecuado para los negocios no se puede construir sin incrementar al mismo tiempo las condiciones de vida de la población ni sin reforzar las instituciones democráticas.

Prioridades sociales

Durante la crisis de la deuda muchos países redujeron sus programas sociales. Hoy el gasto social está un poco por encima del nivel anterior a la crisis. Pero las necesidades sociales son todavía enormes. Con muy pocas excepciones (la más notable Uruguay) la pobreza es hoy en día tan alta como lo era a finales de los 80 y las disparidades de ingresos son manifiestas. La crisis de los 80 dejó los niveles de educación en América Latina por detrás de los del resto del mundo. El nivel educativo de la mano de obra latinoamericana es inferior en dos años con respecto a naciones en una etapa similar de desarrollo.

Este retraso en la educación explica gran parte del crecimiento de la desigualdad en los ingresos en América Latina y está retrasando el crecimiento económico en muchos países.

Reformas estructurales

El objetivo primordial de las reformas estructurales en América Latina es reformar las economías e instituciones para incrementar los niveles de vida de la población de la región. Esto ha significado suprimir restricciones, recortar impuestos y deberes, y normalmente abrir las puertas a la empresa privada.

Política comercial. Entre 1985 y 1991 todo país de América Latina puso en marcha un programa para una mayor liberalización comercial. Los acuerdos de comercio regional (destacando MERCOSUR) son también la piedra angular de las reformas comerciales en América Latina.

Catorce países han eliminado todas las restricciones de pago para las transacciones de cuenta corriente y la mayoría ha abolido o rebajado enormemente los requisitos para la transacción de capital. Algunos países que todavía tienen restricciones sobre los movimientos de capital pretenden de hecho moderar los flujos.

Las reformas financieras han recortado las políticas intervencionistas que constreñían severamente la actividad financiera en la región. Hasta las reformas, gran parte del sector financiero era propiedad o estaba controlado por el Estado. Trece países han rehecho completamente sus regulaciones financieras. No obstante, la supervisión financiera lleva todavía retraso en muchos países y debe ser seguir siendo reformada rápidamente.

La reforma del sistema impositivo en América Latina era necesaria en los 80 pues estos sistemas eran excesivamente complejos e inhibían la inversión. Las reformas de los impuestos han incluido una reducción en los aranceles de comercio internacional, la introducción de sistemas de impuestos sobre el valor añadido (aunque todavía se requieran mejoras en su administración) y reducciones a los impuestos de las empresas.

La privatización de empresas públicas ha sido bienvenida por los inversores. México y Argentina son los que han ido más lejos, pero la privatización puesta en marcha recientemente por Brasil se espera que sea aún mayor. Las privatizaciones han incluido empresas de servicios públicos, bancos y otras instituciones financieras. La privatización ha animado la llegada de inversión directa extranjera a la región.

La reforma de las pensiones es tal vez el mejor ejemplo de lo que los Gobiernos tratan de llevar a cabo en sus programas de reforma. Dicha reforma de las pensiones remediará serias ineficiencias de las actuales, dará espacio al sector privado para que se implique en la provisión (sin que éste se salga de los proyectos públicos), pero también reforzará los sistemas para proteger a las clases pobres y trabajadoras. Chile ha sido el pionero en la creación de fondos de pensión privados con cuentas individuales.

En suma, las reformas del comercio y la política financiera han sido radicales y rápidas. La reforma de los sistemas impositivos, la privatización y la reforma de las pensiones han resultado algo menos costoso pero que ha producido considerable progreso. Incluso tal como los Gobiernos han permitido al sector privado penetrar en áreas reservadas al sector público hasta ahora, también han aumentado el gasto social, centrado aún más que antes en las reformas sociales y la construcción de redes de seguridad para aquéllos que más necesitan.

Ciertos logros de las reformas

Muchos políticos, así como gran parte del público, se preguntan si las reformas se han logrado, especialmente en regiones con urgentes necesidades sociales. Esta es una pregunta fácil de responder, casi sin papeles.

La investigación del BID indica que en la presente década la calidad de las políticas estructurales se ha incrementado de forma notable en toda la región aunque a velocidades diferentes. Sin las reformas estructurales de la pasada década los ingresos per cápita en América Latina serían un 12% menores respecto a los que hoy se dan. Como resultado de sus programas de reforma, Argentina y Perú han visto un incremento de 4 puntos (o mayor) en sus tasas de crecimiento.

La tarea que queda por delante

En el ambiente actual, configurado por las nuevas políticas estructurales, la empresa privada ha tomado nuevo vigor y la inversión y el comercio extranjeros están creciendo. Pero las tasas de crecimiento en América Latina todavía dejan algo que desear: el crecimiento sostenido de la región debe llegar al 4%. El cuadro social es todavía algo menos aceptable: América Latina sigue siendo el hogar de 140 millones de pobres.

Hay una agenda bastante clara sobre como abordar estos problemas. Esta basada en el refuerzo y el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica, profundizando en las reformas de mercado y acelerando las reformas sociales.

Pero ninguno de estos elementos puede evitar interrupciones causadas por factores externos, dificultades fiscales o por haber elegido políticas monetarias o financieras erróneas. Estos riesgos estarán siempre con nosotros, pero hay paquetes de reformas institucionales y medidas que nos pueden ayudar a mantenerlos a raya. Los países necesitan políticas macroeconómicas prudentes. Necesitan evitar las oleadas de gasto público y crédito que se han cobrado un peaje tan alto en el pasado.

Los países deben también continuar sus reformas estructurales. El cambio central en política comercial será reforzar los movimientos de integración regional, a culminar en un área de libre comercio de las Américas. Nuestra preocupación principal en el área de política financiera son los errores y los incrementos de regulación del sistema, que no han favorecido en nada a los movimientos liberalizadores. El BID pondrá especial atención y apoyo a esta tarea.

Las leyes sobre impuestos de la mayoría de países están hoy mejor de lo que estaban hace diez años, pero todavía hay serios problemas en la administración de impuestos que provocaron incrementos en la evasión y en la pérdida de ingresos. Los pasos a dar en el campo de la privatización deben ser más rápidos en algunos países que en otros. Nos estamos centrando en el apoyo para el diseño de instituciones reguladoras sólidas, ya que la región ganará poco si los monopolios del Gobierno son simplemente reemplazados por monopolios privados.

La mayor parte de leyes del trabajo de estos países son anticuadas y extremadamente rígidas. Los viejos sistemas basados en protección al trabajador deberían ser reemplazados por elementos innovadores que destinen la protección social a los individuos, sin obstaculizar la movilidad laboral o la creación de puestos de trabajo.

Nuestra primera prioridad social es la educación. En la mayoría de países el mayor derroche no se da con las pérdidas de fondos públicos sino con el hecho que el dinero público no se gasta bien. Los sistemas educativos deben ser reorganizados para dar a las escuelas una mayor autonomía, mayores incentivos a los profesores y a los padres, y dando algún tipo de poder de control a las organizaciones sociales para que puedan vigilar los sistemas escolares y formular demandas para la buena calidad de la educación.

La educación es, en definitiva, una necesidad social básica, la cuál debe ser atendida como una simple cuestión de justicia social y la piedra angular del crecimiento económico sostenido a largo plazo. Los estudios del BID sugieren que una reforma a fondo de los sistemas educativos podría, a lo largo de dos décadas, tapar el foso que separa a América Latina de otras regiones del mundo con un nivel comparable de desarrollo. Con dicho esfuerzo, y con los pasos que la región ha realizado en política macroeconómica y estructural, podríamos conseguir niveles de crecimiento del 7% que han sido la regla tan sólo en las economías del este de Asia y, más cerca de casa, en Chile.

Enrique V. Iglesias

Cuadro: Velocidad de las reformas

Se pueden identificar cuatro tipos de países:

  • Reformistas tempranos y sostenidos. Este grupo de países (Argentina, Bolivia, Chile y Jamaica) inició sus reformas en 1986 o incluso antes.

  • Reformistas graduales. Colombia, México y Uruguay iniciaron pronto sus reformas pero han ido ralentizando los pasos, diferenciándose de los del primer grupo.

  • Reformistas recientes. Este grupo (donde están, por ejemplo, Nicaragua y Perú) hizo pocos progresos hasta la mitad de los 80, pero en los últimos diez años han rehecho sus políticas estructurales.

  • Reformistas lentos. Los progresos de este grupo quedan detrás de los otros países pero ahora se han lanzado a reformas de larga envergadura. Brasil y Venezuela son claros ejemplos.

    Nuestro Comentario:

    Desde una perspectiva de gobernabilidad democrática no podemos dejar de preguntarnos por las condiciones políticas que hacen viables las reformas arriba propuestas u otras necesarias.

    ¿Se pueden mejorar los mercados y la cohesión social sin mejorar a la vez el proceso político democrático?

    ¿De donde proceden las dificultades o los límites al alcance de las reformas propuestas?

    La mayoría de las sociedades latinoamericanas continúan presentando elevados costes de transacción derivados de la naturaleza patrimonial, corporatista, clientelar, y en cualquier caso altamente discrecional -cuando no arbitraria- de las relaciones entre el Estado, la economía y la sociedad.

    Como bien ha dicho el presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso, "sin reforma política ninguna de las otras reformas será posible y sostenible"

    Marcelo Lasagna http://www.iigov.org/pnud