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Nace
en la Ciudad de México, D. F., a los 15 días del mes de
mayo de 1939.
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Es
Gilberto Rincón Gallardo, candidato de Democracia Social a la
presidencia de la República, un hombre de sólida trayectoria
política, animada por un espíritu democratizador, por una vocación
reformista y por una firme creencia en el sistema de partidos
y en el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos.
Nacido
el 15 de mayo de 1939 en el seno de una familia que él mismo
califica como "de derecha ilustrada", comienza su
actuación política a los 17 años como parte de un grupo de jóvenes
alumnos del Instituto Patria que apoyaba la candidatura del
entonces candidato presidencial del PAN, Luis H. Álvarez, hombre
por el que aún guarda respeto y admiración. Sin embargo, a raíz
de su encuentro con el movimiento ferrocarrilero, se inscribe
poco después en la izquierda del espectro político nacional,
lo que lo llevaría a militar en distintos partidos, organizaciones
y movimientos de esa orientación a lo largo de su carrera política.
A
diferencia de lo sucedido con la gran mayoría de los actores
políticos de la izquierda mexicana, Gilberto Rincón Gallardo
se ha mantenido siempre alejado de los dogmas y maximalismos
que han caracterizado a esta expresión política y, sin renunciar
a las aspiraciones de justicia social que se asocian naturalmente
a las ideas de izquierda, ha preferido abocar sus esfuerzos
a luchar por la democratización del país, a garantizar el reconocimiento
de los derechos políticos y sociales de los ciudadanos y a fortalecer
el sistema de partidos, que considera "la forma concreta
de la democracia moderna para ser pilar de las nuevas instituciones".
Tal fue el espíritu, por ejemplo, que lo animó a oponerse firmemente
a la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968.
Protagonista
destacado de la reforma política de 1979, Gilberto Rincón Gallardo
ha sido uno de los más importantes artífices de la transición
a la democracia: pugnó porque los movimientos y las instituciones
democráticos hasta entonces privados de reconocimiento político
y legal pudieran allegarse dichas herramientas, indispensables
para participar conforme a derecho en términos electorales y,
por ende, legislativos; asimismo, luchó al interior de las fuerzas
de izquierda para promover que éstas aceptaran adoptar mecanismos
democráticos que las alejaran de su condición de marginalidad
y les permitieran incorporarse a la vida institucional.
Ha
sido también Gilberto un promotor activo de la observancia de
la legalidad para dirimir todo conflicto político o social y
de un rechazo categórico a la violencia. Hombre reformista más
que revolucionario, ha contribuido de manera importante a derribar
posturas dogmáticas de la izquierda tradicional que validan
toda forma de lucha sin importar sus cauces ni sus consecuencias,
por funestas que éstas sean, y ha convocado permanentemente
a sectores radicales -como sería el caso, en su oportunidad,
de Lucio Cabañas- a deponer las armas y a encauzar las soluciones
a toda reivindicación social por la vía institucional.
Desde
1977, Gilberto Rincón Gallardo ha venido enarbolando la necesidad
de una reforma del Estado y de una reforma política, lo que
lo llevó a enfrentar simultáneamente a la izquierda del "no
queremos apertura, queremos revolución" y a las inercias
de un sistema político que no comenzaría su tránsito hacia la
democracia sino a finales de la década antepasada. Su participación
en todas las reformas electorales hasta 1996, así como los trabajos
que ha realizado en las mesas relativas a la reforma del Estado
y de sus instituciones, lo identifican como un actor político
comprometido con la construcción de un régimen democrático de
derecho.
Es
difícil entender el desarrollo de México hacia un sistema democrático
y plural de partidos sin conocer la labor que ha desarrollado
Gilberto Rincón Gallardo a lo largo de más de 40 años, sea ya
desde su participación en una izquierda comprometida con la
democracia y no con la revolución, desde la consolidación de
un régimen de instituciones democráticas y de derecho o desde
una experiencia legislativa -ha sido diputado federal en las
legislaturas LI y LVI- que ha demostrado en los hechos una visión
de largo plazo que va más allá de las frases célebres
o de las especulaciones electorales.
Gilberto
Rincón Gallardo es hoy uno de los principales propulsores de
cambios democráticos en el país, anclados en un régimen de instituciones
alejado del empantanamiento al que nos han llevado el PRI, el
PAN y el PRD. Por ello, acorde con su voluntad de abrir cauce
institucional a nuevas expresiones políticas, Gilberto Rincón
Gallardo se ha convertido en piedra angular de Democracia Social,
partido político de orientación socialdemócrata y espíritu plural
y tolerante, ávido de garantizar la certidumbre jurídica
y la igualdad de oportunidades a todos los mexicanos, que trabaja
desde hace más de un año en su proceso de construcción, con
resultados a todas luces satisfactorios. Así, la candidatura
de Democracia Social a la presidencia de la República le permite
ser actor y testigo de la cristalización del proyecto que siempre
ha regido su actuación política: innovar con responsabilidad
para solidarizar a un México diverso.
Recordamos
a ustedes que la campaña de Gilberto Rincón Gallardo como candidato
de Democracia Social a la presidencia de la República arrancó
formalmente el domingo 23 de enero de 2000 en Ocosingo, Chiapas.

Fuente:
Sitio
Web del Partido de la Democracia Social