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PLATAFORMA
ELECTORAL DE ALIANZA POR MEXICO
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Desde
hace veinte años México sufre una profunda crisis que no cesa
de agudizarse debido a las políticas neoliberales impuestas
por los últimos gobierno federales. Esta crisis se manifiesta
en todos los órdenes de la vida nacional: en lo social con el
empobrecimiento creciente de la mayoría de la población, en
lo económico con la integración subordinada a la globalización,
las recurrentes recesiones y la destrucción de importantes áreas
de la base productiva; en lo político, con la descomposición
del régimen de partido de Estado y la inestabilidad derivada
de la inseguridad generalizada y la violencia; en lo cultural,
con el abandono de una política con responsabilidad social orientada
hacia la diversidad social; en lo ambiental con la acelerada
depredación de los recursos naturales y el aumento de procesos
contaminantes ; y en lo territorial, con la polarización regional
y el deterioro de las estructuras urbanas.
La necesidad de superar esta crisis mediante un cambio profundo
de rumbo de la nación es hoy evidente. Sólo la derrota del PRI
y de sus aliados en las elecciones del año 2000 pueden abrir
las puertas a una nueva mayoría en el Congreso que sustente
el cambio de régimen político, la transición a la democracia,
la recuperación de la economía y su desarrollo, la distribución
equitativa de la riqueza, el mejoramiento de la calidad de vida
para todos, la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico,
el logro de la paz con dignidad en Chiapas, la instauración
de un Estado de derecho, la integración territorial en la diversidad
y la protección de los recursos naturales para las generaciones
presentes y futuras. En síntesis, la instauración de una democracia
participativa real.
Para
lograrlo, proponemos a las mexicanas y los mexicanos un conjunto
de políticas que, aplicadas con la participación de toda la
ciudadanía, nos permitirán iniciar el nuevo siglo con un proceso
de transformación y reconstrucción de la política, la economía
y la sociedad en condiciones de gobernabilidad y sustentabilidad.
El proyecto de nación que proponemos tiene como ejes centrales:
una Nueva Constitución y Régimen Político Democrático; una Nueva
Relación Gobierno-Sociedad; un Desarrollo Económico Sustentable
con Equidad Social y una Nueva Responsabilidad Social del Estado.
En este sentido, estas ideas centrales atraviesan toda la propuesta
para hacerla armónica e integral en cada una de sus partes y
temáticas especificas.
Las reformas al marco jurídico propuesto significan el punto
de partida para el nuevo régimen político y el modelo de desarrollo
que proponemos para México.
El
régimen político que proponemos, se caracteriza por : un nuevo
marco jurídico y constitucional ; una presidencia de la República
acotada ; una real separación de poderes; una nueva relación
gobierno-sociedad y un federalismo democrático.
Por su parte el modelo de desarrollo que proponemos se basa
en un desarrollo económico sustentable con equidad social y
una nueva política social incluyente. La política de desarrollo
económico sustentable se caracteriza por : crecimiento económico;
sustentabilidad; redistribución del ingreso, estado necesario
, economía de mercado; respeto a todas las formas de propiedad
y ; la sociedad como sujeto del desarrollo.
La
política social se define a partir de tres elementos básicos:
política de empleo; educación como elemento fundamental para
el desarrollo y una nueva seguridad social.

LA
DEMOCRACIA Y EL RESPETO A LA LEY
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1. Nueva Constitución y régimen
político democrático Las reformas constitucionales llevadas
a cabo en los tres últimos sexenios tienen en común el paulatino
desconocimiento de los derechos económicos y sociales que sellaron
el pacto que dio origen a la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos de 1917.
Los enunciados de la Carta Magna vigente se entienden en muchas
ocasiones como meras declaraciones simbólicas, nuestra Constitución
no ha sido actualizada para el México del nuevo siglo, quedando
fuera de ella, derechos humanos de la tercera generación y los
derechos globales de cuarta generación, así como también lo
relativo a las metrópolis y las megalópolis, esto último no
se ajusta a los contenidos de los artículos 115 y 124 de la
Carta Magna.
La
Constitución tiene más de 600 reformas parciales, y en los últimos
tiempos estas sólo han servido al Ejecutivo Federal para impulsar
y justificar políticas económicas neoliberales que inserten
a los mexicanos en el actual modelo globalizador. Sumemos a
esto la descomposición del régimen político de partido de estado,
la corrupción, el narcotráfico y la violencia generalizada;
con todo esto nuestra Constitución ya no responde a los anhelos
democráticos de los mexicanos, ni a las necesidades del presente
y del futuro, y que perdió su capacidad de garantizar la gobernabilidad
democrática y un desarrollo económico y social con equidad y
justicia.
Es
indispensable cambiar la Constitución, para lo cual se necesita
promover la discusión pública sobre la expedición de una nueva,
y efectuar una consulta plebiscitaria nacional que incluya su
nueva redacción y las modalidades para la formación del Congreso
Constituyente que ponga fin al presidencialismo y al partido
de Estado y su actual política económica y social.
2. Real separación de poderes El
actual sistema presidencialista otorga al Ejecutivo Federal
una serie de prerrogativas constitucionales y metaconstitucionales
que rebasan con mucho, el actual marco de derecho, prefigurado
en la Constitución como una República Federal con división de
poderes.
En
los hechos a través de diferentes mecanismos políticos y legales
el ejecutivo federal, subordina tanto al poder legislativo como
al judicial. Por tal motivo será necesario emprender una reforma
constitucional y de diferentes preceptos legales, como la Ley
de la Administración Pública Federal y la Ley Orgánica del Congreso
Federal, con el fin de que la Cámara de Diputados y la Cámara
de Senadores, asuman su real papel de representantes de la soberanía
popular y puedan acotar las funciones del Poder Ejecutivo para
transitar hacia un verdadero equilibrio de poderes. En un primer
momento, cuando la oposición y el PRD, sean mayoría en el Congreso
se impulsará una reforma constitucional para que los Secretarios
del Poder Ejecutivo, sean avalados y sancionados por la Cámara
de Diputados. En una segunda fase se ampliarán las facultades
del Legislativo para que en caso necesario puedan remover a
dichos funcionarios. Igualmente se revisará la actual legislación
para que en casos específicos se puedan realizar juicios políticos,
en contra del titular del poder Ejecutivo.
3.
Nueva
relación gobierno-sociedad Los mexicanos padecemos fuertes restricciones
a nuestros derechos políticos, así lo constatan los fraudes
electorales instrumentados por administraciones federales y
locales. Pese a eso, el movimiento democrático en el país a
logrado avances importantes, esto tiene sus orígenes en luchas
sociales diversas como la de los estudiantes en 1968.
Así
como también en las movilizaciones obreras, campesinas y populares
de los setenta, la emergente participación ciudadana en el Distrito
Federal después de los sismos de 1985, las importantes conquistas
políticas en diversos procesos electorales desde 1988 hasta
la fecha, destacando los triunfos electorales de la Ciudad.
de México, Zacatecas, Tlaxcala, Nayarit y Baja California Sur.
Detrás de estas victorias están más de 600 perredistas asesinados
por el simple hecho de luchar pacíficamente por sus derechos
políticos. Otras fuerzas sociales y políticas también han pagado
su cuota con enormes sacrificios. Ante esto resulta imperativo
elevar a rango constitucional figuras jurídico-políticas como
el plebiscito, el referéndum, la consulta ciudadana y la iniciativa
popular; incorporando la figura de candidaturas ciudadanas en
las leyes electorales. Legitimar, fomentar y reconocer la participación
ciudadana, bajo modalidades especificas de la ley en el plano
de las áreas y niveles de organización vecinal, de barrio o
de colonia en las ciudades o en el medio rural.
4. Profundizar la reforma electoral
La reforma de 1996 al Código Federal de Instituciones y Procedimientos
Electorales fue insuficiente. No existen elecciones libres y
equitativas, y el partido de Estado hace uso de los recursos
públicos para ganarlas, además presiona y desprestigia al Instituto
Federal Electoral (IFE), y en el caso del Tribunal Federal Electoral
(TRIFE), este tribunal carece de plena independencia. Agreguemos
obstáculos a las candidaturas pluripartidistas y/o a las coaliciones,
la parcialidad de algunos medios de comunicación y la negativa
de reconocer el derecho al voto para los mexicanos en el extranjero.
Ante esto se requiere una reforma electoral que garantice la
competencia con equidad, la eliminación de restricciones a las
alianzas y coaliciones, la consolidación de un sistema plural
de partidos políticos y el pleno derecho al ejercicio de los
derechos políticos. Se precisa la creación de una Fiscalía Especial
Federal que investigue y persiga los delitos electorales, como
serían la utilización de recursos públicos y de programas gubernamentales
en la inducción y compra del voto, el fraude electoral y la
alteración de padrón, papelería y resultados electorales, así
como también la falsa publicación de información en medios impresos
o electrónicos, entre otros.
5. Federalismo democrático México,
pese a que la Constitución Política lo define así, dista de
ser una república federal porque en la práctica el gobierno
se ejerce de manera centralista. El respeto a los tres niveles
de gobierno ha sido vulnerado por un régimen político que no
considera las necesidades de las regiones, viola la soberanía
de los estados y debilita a los municipios. La inequitativa
distribución de recursos, la ineficacia de políticas que promuevan
el desarrollo regional, el uso de una política fiscal como medio
de presión política nulifica el pacto federal. Un genuino régimen
federal debe procurar el desarrollo de los municipios, su autonomía
y la administración de sus recursos conforme a sus necesidades.
Así mismo impulsar una reforma fiscal integral que garantice
equidad entre lo que aportan y reciben estados y municipios.
También en materias de salud, medio ambiente, seguridad pública
y asentamientos humanos, gobierno federal y estados, deben planear
y ejecutar sus acciones.
6.
Una administración pública eficiente y honesta El buen ejercicio
de mando de un gobierno democrático empieza por una administración
que respete la ley, honesta, transparente que periódicamente
rinda cuentas al ciudadano, y que cuente con una organización
con eficiencia y responsabilidad social. La administración pública
de los últimos gobiernos, en algunas de sus áreas, fue penetrada
por la corrupción y el enriquecimiento ilícito, con núcleos
burocráticos que manipulan la ley, usan el patrimonio y los
recursos públicos para perpetuar al partido de estado. En el
resto de los niveles burocráticos prolifera la complicidad y
el amiguismo, entre otros vicios. Por eso es prioridad pugnar
por una administración pública plenamente sometida a las normas
y el derecho. Los artículos 89 y 90 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Orgánica de la Administración
Pública Federal, y la propia Ley de Presupuesto, Contabilidad
y Gasto Público, deben reformarse para limitar facultades excesivas
del Poder Ejecutivo. Asimismo, para dar continuidad al desarrollo
integral a los recursos humanos se debe establecer el Servicio
Civil de Carrera.
7. Derecho y libertad a la información
y comunicación Existen actualmente en el país 28 sistemas de
radio y televisión estatales en 28 entidades federativas, más
2 estaciones de televisión culturales en la Ciudad de México,
y 70 radiodifusoras educativas y comunitarias, todas ellas constituyen
una considerable riqueza social, a la que los gobernantes no
le hacen el menor caso. Las telecomunicaciones y el espacio
audiovisual han quedado bajo el control hegemónico de algunas
cuantas grandes empresas, sin ningún tipo de regulación. No
existe un estudio suficiente de las nuevas tecnologías de la
comunicación y la informática y carecen de un marco legal para
desarrollarse y utilizarse. Los medios de comunicación electrónicos
se han convertido en factores de gran influencia política porque
median todo lo público y al hacerlo, perfilan gustos, opiniones
y tendencias para la ciudadanía. Será obligación del nuevo gobierno
democrático liberar a la comunidad informativa de cualquier
forma de presión, coerción o inducción, de tal suerte que su
relación con las autoridades y la sociedad esté regida por el
respeto y la libre confrontación de la ideas. Un nuevo régimen
político tiene la obligación moral y legal de utilizar los medios
de comunicación para ponerlos al servicio de la población, para
abatir el analfabetismo, desarrollar programas de salud, dar
valor a lo ciudadano, a la pluriculturalidad y al conocimiento
de derechos y deberes.
8. Seguridad pública y libertades
ciudadanas La crisis de seguridad pública que vivimos es consecuencia
de la conjunción de la pobreza, desempleo, exclusión de la población,
corrupción e ineficiencia de los cuerpos policiacos y del aparato
judicial. En el país miles de crímenes y delitos permanecen
impunes por ineficiencia o corrupción de las autoridades o porque
los ciudadanos no tienen confianza en ellas para denunciarlos.
Medios y partidos políticos claman por el aumento a las penas
impuestas, más efectivos policiales, uso de ejercito en tareas
de seguridad pública y la adopción de medidas autoritarias,
vulneran los derechos humanos y las libertades ciudadanas. La
seguridad pública debe de ser concebida, planeada y ejecutada
de manera integral con medidas para la prevención y persecución
del delito. Reformar el sistema judicial, los cuerpos policiacos,
el sistema penitenciario y los programas de resocialización
de los delincuentes. Asimismo, reformar la Ley que establece
las bases de la Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad
Pública, para suprimir la intervención de las fuerzas armadas
del Consejo Nacional de Seguridad Pública. En materia de seguridad
pública se deben normar los convenios internacionales para garantizar
la soberanía nacional, normar el uso de información y las tareas
que realicen los integrantes del Consejos Nacional de Seguridad
Pública; regular la participación ciudadana en los consejos
de coordinación de seguridad pública.
9. Renovación y dignificación de
las fuerzas armadas El cambio democrático requiere la transformación
a fondo de las fuerzas armadas, las que pese a su modernización,
permanecen estancadas en su estructura orgánica y su legislación,
con un nivel profesional lejano a lo que demanda la nueva realidad
nacional inserta en la complejidad del actual proceso de globalización.
El Estado Mayor Presidencial es una dependencia militar que
ha desvirtuado sus fines originarios, faltando a la discrecionalidad
e ilegalidad, conque en algunas ocasiones, se usa el trabajo
de su oficialidad; sobre su presupuesto e ingresos generados
no existe control alguno, ni de la SEDENA o la Secretaría de
la Contraloría de la Federación, será necesario suprimirlo y
crear una ayudantía para el Presidente de la República. La futura
Secretaría de la Defensa Nacional debe de transformarse para
agrupar a las tres armas, con una estructura comandada por un
Estado Mayor Conjunto o Unificado formado por los Jefes de Estado
Mayor del Ejercito, Fuerza Area y Armada, presidido por un Jefe
del Estado Mayor Conjunto, pero antes hay que independizar a
la Fuerza Area del Ejercito, es necesario desde el punto de
vista profesional, para que ella elabore en forma autónoma sus
programas. Será necesario adecuar y modernizar el marco jurídico
de las fuerzas armadas en lo relativo a la homologación y revisión
exhaustiva de sueldos de las tres fuerzas, revisar y modificar
la Leyes de Ascensos y Recompensas, del Servicio Militar, del
Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, actualizar
el Código de Justicia Militar contemplando la creación del Ombudsman
Militar.
10.
El combate contra la delincuencia organizada y el narcotráfico
La libre circulación de capitales y mercancías en el mundo,
no sólo consolidan grandes negocios, sino también inmensas operaciones
criminales y mafias transnacionales, la incorporación abrupta
del país a la globalización, permite a los delincuentes ganancias
altas, principalmente a los narcotraficantes. El Estado mexicano
a fracasado en su lucha contra el crimen organizado, y además
importantes políticos de algunos gobiernos priístas se aliaron
y construyeron redes de complicidad institucional con las mafias.
El narcotráfico corrompió a la policía mexicana. Es necesario
combatir al crimen organizado, la corrupción y la expansión
de la violencia social porque son una amenaza para la democracia,
el bienestar social y la seguridad pública. Alejemos a México
de convertirse en un narco Estado y un paraíso del robo de autos,
el contrabando y el secuestro, desmantelando las condiciones
estructurales de la economía del crimen. La cooperación antidrogas
con los Estados Unidos de Norteamérica no debe de ser vínculo
de subordinación. El mejor mecanismo para evitar las certificaciones
unilaterales y la violación de la soberanía nacional es impulsar
la firma de una Convención Internacional para combatir el narcotráfico
y el crimen organizado, en el marco de la cooperación internacional
acordada en la ONU y la OEA, entre otros organismos internacionales.
11.
Estado
de derecho y justicia equitativa y eficaz No existe en nuestro
país un cabal estado democrático de derecho y la población carece
de acceso efectivo al amparo y la protección de la justicia,
donde la ley debiera garantizar derechos, vemos aparecer diversas
formas de corrupción, por ende los sectores más desprotegidos
de la población son los más vejados. Ante esta situación es
necesario impulsar una reforma al artículo 107 constitucional
y a la Ley de Amparo en vigor, para que las resoluciones judiciales
tengan efectos generales y no particulares. La Suprema Corte
de Justicia de la Nación debe convertirse en un tribunal constitucional.
Para ello el Poder Judicial no debe ser controlado por el Ejecutivo.
Los tribunales administrativos que dependen del Ejecutivo Federal
deberán de ser readscritos al Poder Judicial. El Presidente
de la República no debe de tener más participación en la designación
de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
y de los miembros del Consejo de la Judicatura Federal, así
como del Procurador General de la República, quienes deberán
ser designados por mayoría calificada de la Cámara de Diputados
y el Senado.

DESARROLLO
ECONOMICO SUSTENTABLE CON EQUIDAD
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1.
Participación
equitativa en la globalización La globalización es el nombre
que recibe el actual proceso multisecular de mundialización
de los intercambios humanos, migratorios, comerciales, económicos,
culturales y de información. En México este proceso profundizo
nuestra subordinación a los países dominantes, la desigualdad
frente a sus "socios" comerciales y la inequidad interna. La
globalización, actual, sólo beneficia a un puñado de grandes
empresas transnacionales, originando un elevado costo social
en términos de desempleo, caída del salario real, empobrecimiento
y exclusión de la mayoría de la población; han desapareciendo,
con la apertura comercial, miles de pequeñas y medianas empresas
y en la negociación del TLC no se incluyeron cláusulas de protección
a la producción local, sobre todo la agropecuaria. Asimismo,
no se incluyo el libre tránsito de la fuerza de trabajo, ni
derechos políticos o laborales plenos para los migrantes, principalmente
para los que van a Estados Unidos.
En
el presente se negocia un tratado comercial similar con la Unión
Europea a espaldas del pueblo. Los beneficios de la globalización
no llegan a las mayorías de mexicanos, las que pagan sólo sus
costos. Ante esto es urgente renegociar los tratados de libre
comercio, o negociar los futuros con prudencia y habilidad para
lograr la protección necesaria de los sectores productivos estratégicos
o los muy debilitados como la agricultura y la pequeña y mediana
industria. Mientras logramos nuevas reglas equitativas a nivel
mundial, necesitamos internamente fijar cargas tributarias al
capital temporal especulativo, para que sus ganancias beneficien
también a los mexicanos.
2. Ejercicio republicano de la
política económica Durante el salinismo la discrecionalidad
y la corrupción en el ejercicio de la economía pública llegó
a sus niveles más altos; el gobierno intervino en la configuración
de un nuevo poder financiero, emprendió la privatización de
la parte fundamental de los activos de la nación, y violando
la ley ejerció fondos del Ramo 23 y de la Partida Secreta del
Presidente, alrededor de 500 mil millones de pesos del presupuesto,
sin control alguno
Ernesto
Zedillo beneficiado desde su campaña electoral por fondos comprometidos
con intereses y actividades ilícitas, profundizó las estrategias
salinistas. Sucumbiendo el ofrecimiento electoral de "bienestar
para tu familia" bajo los "errores de diciembre" de 1994 y la
crisis de 1995. El gobierno zedillista que termina desplomó
los ingresos fiscales de la federación al imprimirles un alto
grado de regresividad, y afecto la economía popular con el aumento
de las tasa del IVA. Por el lado del gasto, este llego a niveles
insuficientes, mientras los recursos públicos destinados a subsidiar
banqueros e inversionistas carreteros llego a montos ajenos
a la racionalidad. El ejercicio republicano de la política económica
se realizará sobre la base de una efectiva división de poderes,
poniendo fin al poder absoluto y unipersonal del ejecutivo sobre
decisiones de gasto, ingreso, deuda pública, políticas de estabilización
y de ajuste; asimismo el fin de la utilización patrimonialista
de los recursos públicos, el combate a la impunidad y castigo
de todos los que se han enriquecido a partir de la función pública.
Proponemos la elaboración, discusión y aprobación del Plan Nacional
de Desarrollo 2000-2006, con la participación activa del Congreso
de la Unión y una amplia consulta ciudadana; asimismo, discutir
y decidir la aplicación de los presupuestos anuales y multianuales
de ingresos y egresos, la efectiva fiscalización y el control
del uso de los recursos públicos.
3. Finanzas públicas, reforma fiscal,
progresiva e integral México requiere de una política alternativa
de ingreso y gasto público; los actuales ingresos del gobierno
son muy bajos frente a las exigencias del desarrollo, además
dependen de las exportaciones del petróleo hasta en un 34 ó
36%, parte importante de esos recursos se pierde por corrupción
e ineficiencia gubernamental. El sistema tributario es inequitativo
y descansa más sobre la renta de los trabajadores que sobre
las ganancias del capital. La base tributaria es estrecha, menos
del 50% de la Población Económicamente Activa forma parte del
padrón de contribuyentes "cautivos", a causa de una evasión
muy alta y de la expansión de la economía informal. Este sistema
tributario es persecutorio y no estimula la inversión, además
de ser complejo y discrecional, provocando la evasión y la inseguridad
jurídica. La reforma al sistema tributario requiere que los
tiempos y la forma en que el Congreso toma sus decisiones sean
distintos, y que el Ejecutivo presente un Plan de Desarrollo
y un presupuesto multianuales, que la Ley de Ingresos y el Presupuesto
de Egresos que se proponen cada año se presente con suficiente
anticipación. Se necesita revisar el Código Fiscal de la Federación.
reformar la Ley del Impuesto Sobre la Renta, entre otras cosas,
para exentar de pago a quienes reciben ingresos hasta cuatro
salarios mínimos. Gravando los ingresos derivados de actividades
financieras, específicamente las que se originan en los mercados
de acciones y valores, proponiendo en el caso de los capitales
externos de corto plazo la aplicación de un impuesto. Se requiere
reformar la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), reduciendo
gradualmente la tasa del 15 al 10%, y gravar hasta con 20 ó
25% los artículos suntuarios; revisar con la tasa cero o régimen
de exención para los artículos básicos y al sector agropecuario.
Hay que estudiar la abrogación definitiva de la Ley de Impuesto
Activo de las Empresas, sustituyéndolo por una tasa mínima aplicable
por la Ley del ISR, lo que permitirá mayores inversiones y mantener
el control sobre los contribuyentes. La Ley de Coordinación
Fiscal se debe revisar para que de manera gradual se canalicen
mayores recursos a estados y municipios, incentivando para que
estados con menor desarrollo económico eleven su participación,
asimismo se precisa revisar la Ley de Deuda Pública para evitar
un crecimiento desmedido del nivel de endeudamiento interno
y externo.
4. Política de gasto público La
caída tendencial de los ingresos presupuestarios, ha originado
que el presupuesto total anual por consecuencia disminuya, lo
que ha ocasionado disminuir su papel como promotor del desarrollo
nacional. El nuevo gobierno democrático impulsará un incremento
paulatino en el presupuesto total anual, como porcentaje del
PIB, de acuerdo a los estándares internacionales. Se impulsará
una reducción del servicio de la deuda pública con el fin de
liberar más recursos para el desarrollo nacional. El gobierno
democrático realizará una rectificación del gasto programable
para tener un presupuesto equilibrado en beneficio de los diferentes
sectores de la sociedad y de la economía, prestándole especial
atención a los rubros rezagados por el neoliberalismo, como
serían: generación de empleos, fomento industrial, desarrollo
rural, entre otros.
5. Reducción del costo de la deuda
pública Los gobiernos priístas han impulsado, en los tres últimos
sexenios, una política económica que antepone el pago del servicio
de la deuda externa y el arropamiento de los intereses de un
reducido número de grupos financieros y empresariales, ocasionando
con ellos reiteradas crisis financieras, fuga de capitales y
caídas de la producción. El sustento fundamental del nuevo gobierno
democrático descansa en la reorientación de recursos públicos
que se destinen al desarrollo. Para ello se plantea reducir
el costo del servicio de la deuda externa pública, estableciendo
en el corto plazo nuevas renegociaciones que protejan los intereses
del país. El nuevo gobierno democrático 2000-2006 promoverá
un acuerdo global sobre la deuda externa entre los países en
vías de desarrollo, principalmente los latinoamericanos, sobre
las bases de corresponsabilidad, ampliación de plazos, tasas
de acuerdo a capacidad de pago y claridad en los mismos para
incluir quitas a la suerte principal y no sólo a los intereses.
6. Reorganización de sistema financiero
La crisis bancaria de 1993 fue determinada por la liberalización
financiera, la privatización de la banca, una mala gestión del
riesgo bancario, prácticas irregulares e ilegales solapadas
por la Comisión Nacional Bancaria y la Secretaría de Hacienda.
Agreguemos los "errores de diciembre" de 1994 y las respuestas
de política monetaria instrumentada por el Banco de México que
elevaron las tasas de interés, ocasionando que la banca colocara
papel comercial en el exterior, duplicándose la deuda de los
bancos en dólares. A partir de ese momento el gobierno utilizó
el Fobaproa para proteger los accionistas de los bancos, esto
ocasionó complicidades de operaciones fraudulentas y financiamientos
ilegales al partido oficial. Todo esto se supo a principios
de 1998 cuando se propuso convertir los pasivos del Fobaproa
en deuda pública, los que alcanzaban los 552 mil millones de
pesos.
El
gobierno, el PRI y el PAN, acordaron limpiar y reconocer los
pasivos realmente irrecuperables, permitiendo que alrededor
de 873 mil millones de pesos se convirtieran en deuda pública.
Por ello es necesario que el nuevo IPAB informe con precisión
el monto de los pagarés que se convertirán en papel gubernamental
por cada banco apoyado por el Fobaproa y los activos de cada
operación. Hay que limpiar el IPAB develando los "secretos"
del Fobaproa y castigando según la ley a todos los que lucraron,
también limitar su intervención en las operaciones que están
por realizarse. El saneamiento de los bancos llegará a unos
88mil millones de dólares, cifra que es igual al 19% del PIB,
y que además tendrá que ser pagada por varias generaciones de
mexicanos. Es esencial una nueva política financiera que ponga
en el centro la recuperación de la función crediticia de la
banca, centrando su atención en la capacidad de pago de los
deudores y no sólo en procedimientos para ejecutar las garantías.
Hay que incorporar a la banca de desarrollo Bancomext, Nafin,
Banrural y Banobras, a la operación crediticia de primer piso
a fin de que otorguen financiamientos directos que no pasen
por la banca comercial. La política monetaria del gobierno federal
combate la inflación, a la que finalmente no detiene pero si
provoca el divorcio del sistema bancario con el sector productivo.
El Banco de México privilegia la economía especulativa. El servicio
de banca y crédito es un bien público, estratégico para el desarrollo
nacional por lo que debe de ser supervisado y regulado por el
Estado, estableciendo controles para mantener el margen de intermediación
bancaria conforme a los estándares internacionales y revisarse
el papel del Banco de México y la normatividad aplicable a las
instituciones financieras.
7.
Fomento
a la industria integrada y competitiva Las tres últimas administraciones
federales del país carecieron de una política industrial activa,
el Estado mexicano abandonó la obligación constitucional de
ejercer la rectoría de la economía nacional, fincando su estrategia
de promoción del crecimiento industrial basándose en el sector
exportador.
El sector maquilador y 300 grandes empresas generan el 96% de
las exportaciones manufactureras del país, las que al encontrarse
concentradas en unas cuantas ramas y regiones e importar los
insumos que utilizan, el resto del aparato productivo queda
fuera, ocasionando la quiebra de miles de pequeñas y medianas
empresas y la desintegración gradual de la planta industrial.
El Estado debe de asumir un papel activo en la conducción del
desarrollo y la definición de una nueva política industrial,
que busque la fortaleza del mercado interno y la reconstrucción
del aparato productivo; estableciendo esquemas más amplios de
participación para incorporar a micros, pequeñas y medianas
empresas en condiciones provechosas.
La
mayor participación de la empresa privada en los mercados debe
de ser compensada por la presencia normativa del Estado con
el fin de orientar la economía domestica en función de los intereses
nacionales, sin desconocer la realidad económica mundial.
8. Dominio público sobre el sector
estratégico de la energía En el presente se viene realizando
una política petrolera desventajosa, irracional e irresponsable
para el país, al centrarla en la exportación de crudo, que se
extrae con criterios de explotación irracionales a fin de obtener
más cantidad en el menor tiempo. A ello sumemos la descapitalización
intencionada de PEMEX, conduciendo a la obsolescencia de sus
instalaciones y a finanzas públicas más vulnerables a los vaivenes
del mercado y las presiones internacionales. Ahora el gobierno
quiere despojar al Estado de los sistemas de energía eléctrica,
transfiriendo esta industria propiedad de la nación a intereses
extranjeros, abriendo la generación a la competencia, privatizando
la distribución y manteniendo sólo la red de transmisión y generación
de energía nucleoléctrica en manos del estado. La iniciativa
gubernamental obedece a directrices del Banco Mundial, que exige
una comercialización agresiva de los sectores eléctricos en
los distintos países con la participación de la iniciativa privada;
a manera de presión el Banco Mundial canaliza sus créditos al
sector eléctrico sólo a naciones que acepten la privatización
de ese sector. Los recursos energéticos son bienes públicos,
fundamentales y estratégicos, las industrias productoras de
petróleo y de energía eléctrica deben de operar en función del
interés público, lo cual no impide la participación regulada
del capital privado en el sector. Preservar nuestras reservas
de hidrocarburos requiere impulsar fuentes alternas de energía
y que PEMEX abandone su papel monoexportador de petróleo crudo,
para recuperar su vocación industrial, generar más empleos y
estimular la reconstrucción de las cadenas productivas. Para
todo esto es necesario modificar la Ley Orgánica de las Paraestatales,
sólo así cada una de las entidades cuente con capital propio,
garantizando su autonomía financiera y de gestión en términos
de operación, propuesta de inversión y precios de la energía
eléctrica y de los hidrocarburos Por la importancia económica,
política y social del sector energético, consideramos que todo
el pueblo de México tiene derecho de expresar su opinión sobre
cualquier reforma sustancial en este campo, proponemos que cualquier
iniciativa en esta materia sea sometida a consulta ciudadana.
9. Economía y desarrollo de la
sociedad rural La contrarreforma agraria neoliberal al modificarse
el artículo 27 constitucional y la aprobación de una nueva ley
agraria al principio de la década de los noventas definió el
carácter protagónico del propietario o de la empresa privada.
El fin del reparto agrario coronó esta contrarreforma. Asimismo
definió la posibilidad de privatizar ejidos y comunidades y
de que las sociedades mercantiles pudieran apropiarse de terrenos
rústicos. Por eso el artículo 27 constitucional tiene que ser
revisado y reformado escrupulosamente. Además de los criterios
aplicables a los límites legales de la propiedad, deben de considerarse
los de sustentabilidad agroecológica y de modernización sin
riesgos.
La
mayoría de los sectores productivos de la economía rural han
sido afectados negativamente por la apertura comercial abrupta,
unilateral y sin proyecto nacional de competitividad. Unos cuantos
agroexportadores mexicanos y las corporaciones agroalimentarias
norteamericanas son los grandes beneficiarios de la liberalización
comercial. La inclusión del maíz en el TLCAN, justificada por
el gobierno, como medida para reorganizar al sector agrícola,
originó, entre otros efectos, la destrucción a mediano plazo
de la base de recursos genéticos asociada a los productores
que de acuerdo al tratado, deben de abandonar el cultivo del
maíz, desplazando a las variedades de semillas criollas por
la utilización de híbridos de alto rendimiento que originan
erosión genética, que produce un fuerte daño al tejido social
y cultural en el que florece la diversidad genética del cultivo,
así como la destrucción de la información relacionada con el
uso y destino de esas semillas. Un programa alternativo debe
plantear la soberanía alimentaria, la recuperación del crecimiento
económico sectorial, el superávit de la balanza comercial agropecuaria,
la protección e impulso del empleo rural agropecuario y no agropecuario,
la promoción de un desarrollo con sustentabilidad, el abatimiento
de la pobreza extrema y la disminución de la pobreza rural.
A la población indígena rural, depositaria de una enorme y rica
cultura agrícola y de protección y manejo de recursos naturales,
requiere del reconocimiento y respeto a sus derechos y autonomía,
políticas de apoyo y fomento productivo, adecuándolos a sus
formas particulares de organización y gestión económicas.
10.
Recuperación salarial y desarrollo del mercado interno La caída
continua durante 23 años del salario real y los ingresos de
los trabajadores, les hizo perder el 21% de su participación
relativa en el producto nacional en beneficio del capital; desempleo
y subempleo masivo reducen el poder adquisitivo de los mexicanos
contrayendo la demanda interna. La política económica al tomar
una orientación hacia el mercado exterior abandonó el objetivo
de fortalecer el mercado interno. Un puñado de 300 grandes empresas
exportadoras e importadoras se benefician mayoritariamente de
los flujos internacionales. Se desmanteló Conasupo y otros organismos
ligados al abasto popular, dejando de atender el mercado de
la población más empobrecida en manos del comercio más atrasado
o informal. Es necesario aumentar el empleo estable para restituir
progresivamente el poder adquisitivo del salario, modernizar
a los sectores comerciales atrasados e integrar progresivamente
al sector informal, son las exigencias de equidad y justicia
y de recuperación del mercado interno. El estado puede y debe
jugar el papel de promotor, facilitador y asesor de este proceso.
11. Política de comercio internacional
México deberá diversificar el origen y destino de su intercambio
comercial para ampliar y mejorar las oportunidades de su economía,
tanto en el espacio ya abierto y en perspectivas de desarrollarse
con la Unión Europea, como en el establecimiento de una mayor
presencia en la Cuenca del Pacífico. La dependencia que tiene
el país de la economía estadounidense, se expresa en que más
de setenta por ciento de nuestros intercambios se realiza con
ése país, en tanto que nosotros significamos para ellos un cuatro
por ciento, lo cual implica la necesidad de ampliar nuestras
relaciones comerciales con otros países y regiones a fin de
disminuir las reales y potenciales acciones injerencistas de
los Estados Unidos en México. No obstante, los cambios que el
TLCAN ha traído, la estructura comercial del país sigue representando
una importante limitación para sostener un proceso de crecimiento
económico, dinámico y sostenido debido a que a pesar del vuelco
que el TLCAN ha dado a las exportaciones en su composición a
favor de las manufacturas y en contra de los hidrocarburos,
el abastecimiento neto de divisas del país aún depende básicamente
de las ventas de petróleo.
El dinamismo exportador ha sido acompañado por la reducción
de los encadenamientos productivos intersectoriales, lo cual
impide que el sector manufacturero no se haya transformado en
generador neto de divisas y que al contrario tenga un peso definitivo
en el déficit comercial del país. Tampoco el TLCAN logró que
las industrias se diversificaran. Los bajos salarios, es decir
la miseria de los trabajadores, más que el desarrollo tecnológico
y el proceso de convergencia, fueron la verdadera fuente de
la ventaja competitiva. Por todo lo anterior y dado que las
bondades y capacidades de solución atribuidas al mercado no
lograron dinamizar la economía, cada vez se hace más necesaria
una estrategia industrial definida, congruente y viable, pues
la reconversión hoy costará más recursos y esfuerzos debido
al gran deterioro de muchas empresas y cadenas productivas originada
por la política económica de los últimos años. Se debe buscar
la participación de los productores mexicanos en el comercio
exterior, diversificar los mercados y consolidar las ventajas
alcanzadas en las negociaciones comerciales. El libre comercio
no debe de ser un fin en si mismo sino un medio para el desarrollo
nacional; la inversión extranjera deberá responder a una estrategia
que garantice la distribución de la riqueza y autodeterminación
de los pueblos, los tratados y acuerdos multilaterales deberá
tener preferencias sobre acuerdos regionales, se deberá disolver
la asimetría jurídica que garantice las mismas obligaciones
para los socios.

LA
REPONSABILIDAD SOCIAL DEL ESTADO
|
1.
El
estado socialmente responsable y la inclusión social La extrema
pobreza, la creciente desigualdad, la exclusión social y la
inseguridad lastiman y ofenden a la mayoría de la sociedad.
Por ello nuestro mayor compromiso es construir las condiciones
que permitan satisfacer las necesidades de los mexicanos y mexicanas
para que ejerzan sus derechos y participen plenamente en la
vida nacional. Hacerlo significa edificar un nuevo Estado, que
asuma eficazmente las responsabilidades que la sociedad le encargue.
Se necesita articular una política alternativa de desarrollo
que combata la pobreza, la desigualdad, fomente el desarrollo
económico, esto se construye sobre cuatro aspectos centrales:
creciente generación de empleo, recuperación gradual del salario,
reorientación de las finanzas públicas y fortalecimiento y transformación
de las instituciones de bienestar social.
2. La generación de empleo y la
distribución equitativa del ingreso Una vía alterna de combate
al desempleo debe ser una política activa de creación de empleo
productivo para los mexicanos, con estímulos a la inversión
productiva y programas específicos, que los incorpore al trabajo,
mejore sus ingresos y les permita disfrutar de sus derechos.
Aumentar la participación de los trabajadores en el producto
con incremento a los salarios reales por arriba de los de la
productividad del trabajo, y crear mecanismos de protección
y fomento del ingreso campesino. Construir una política de fortalecimiento
de instituciones sociales que reviertan las tendencias privatizadoras;
mantengan la gratuidad de la educación pública en todos sus
niveles, avanzar en la universalización de los servicios de
salud que enfrente la exclusión del 50% de los mexicanos que
carecen de algún sistema de seguridad social; acelerar la dotación
de servicios básicos y apoyar la política de edificar vivienda
de interés social.
3. Educación nacional, para el
desarrollo y la democracia La educación en México enfrenta graves
problemas, agudizados por los últimos gobiernos, esto mismo
no permite el desarrollo de las capacidades potenciales de niños,
niñas y adolescentes para su incorporación creativa y productiva
a la vida social del mundo cambiante. Asimismo la educación
no ha contribuido plenamente a la construcción de una nación
democrática y productiva, con ciudadanos conscientes de sus
responsabilidades cívicas y sus derechos sociales. En México
alrededor de un millón de niñas y niños no ingresarán a las
aulas, agreguemos la deserción alta, sólo la mitad concluye
la primaria, y algo parecido sucede con la secundaria, pese
a la obligatoriedad constitucional. Ha prevalecido el erróneo
criterio que la educación superior es privilegio como resultado
de la deserción, pero además esta mala educación fomenta la
discriminación por genero, posición económica, identidad étnica
y cultural. Para combatir la pobreza y la desigualdad, también
es necesario, redefinir el proyecto educativo nacional, sus
valores, organización y objetivos; reivindicando su carácter
laico, pluricultural, democrático y gratuito en todos sus niveles.
Es decir una educación garantizada por las leyes, que señale
la responsabilidad del estado en cuanto a gratuidad, tal y como
lo señalan organismos internacionales, entre ellos la UNESCO,
destinando cada vez más recursos a la misma.
4.
Ciencia y tecnología para el desarrollo La ampliación y el desarrollo
de las capacidades científico- tecnológicas que garanticen el
crecimiento sostenido y equitativo debe realizarse bajo la planeación
y la coordinación del estado, que incluya el diseño de políticas
adecuadas al modelo de nación que deseamos. Incrementando el
presupuesto destinado al financiamiento de la investigación
científica y tecnológica, proponiendo iniciativas de ley para
tal fin, que además busquen la vinculación entre ciencia, tecnología,
comunidad científico - universitaria e iniciativa privada nacional.
Se revisará y adecuará el régimen de propiedad industrial y
patentes. Asimismo, se consolidarán los grupos y asociaciones
científicas existentes, revisándose las asignaciones a Conacyt
y al Sistema Nacional de Investigadores, en función de las prioridades
nacionales.
5. Nueva seguridad social Los derechos
a la salud y la seguridad social, son derechos constitucionales.
Esta concepción no se ha traducido en una realidad acabada.
El principal problema que confronta la seguridad social es que
no se a extendido a toda la población, en lugar que aumentara
su cobertura, disminuyó como resultado de las políticas neoliberales.
Ocasionando que el Estado a la seguridad social la haya convertido
en políticas asistencialistas. Es necesario revisar la Ley del
Seguro Social , las leyes derivadas de esta, así como también
la Ley del ISSSTE, recuperando en sus bases y principios el
carácter público, solidario, redistribuido e integral de la
seguridad social, y elaborar un nuevo proyecto de nueva Ley
de Seguridad Social. Es urgente revisar los sistemas de pensiones
existentes a fin de buscar elevar sus montos para garantizar
la vida digna de los pensionados, jubilados y viudas.
6. Reorganización del sistema de
salud La antigüedad de las instituciones de la salud y los recientes
cambios legislativos realizados a su marco legal, contravienen
el mandato constitucional sobre un seguro de salud integral,
pública y solidaria; y tienden a desmantelar y a privatizar
este sistema de protección social; por ello proponemos revisar
dichas reformas y elaborar un nuevo marco legal para reivindicar
estos derechos y hacerlos extensivos a todos los mexicanos y
las mexicanas.
El país requiere de un sistema de salud universal, equitativo,
descentralizado y regionalizado, integrado y plural; y con carácter
gratuito para poder proteger a quiénes no pueden acceder a la
atención privada de la salud. Revertir de inmediato la tendencia
decreciente del presupuesto público asignado al sector salud,
para detener el proceso de deterioro de su infraestructura;
financiar los servicios de salud proporcionados por el gobierno,
manteniendo las cuotas obrero-patronal actuales en el caso del
IMSS y agregar la aportación estatal comprometida en la misma
ley. Para la cobertura total de la población, es preciso desligar
el acceso a dichos servicios del empleo formal, transitando
del esquema de cuota obrero-patronales a un impuesto de seguridad
social. Esto permitiría, por un lado, incrementar la masa de
contribuciones y, por el otro, introducir esquemas solidarios
de redistribución del ingreso. Es necesario avanzar hacia la
construcción de un Servicio Único de Salud (SUS) gratuito, con
cobertura y acceso universal en el mediano plazo. La inversión
total requerida para financiar la infraestructura de salud y
el incremento del gasto corriente requerido para constituir
y operar este sistema, resulta inferior al 5 % del PIB; esta
inversión tendría a su vez que conjugarse con una política pública
integral para abatir los costos de los servicios y seguros médicos
privados. Finalmente, este nuevo sistema deberá dedicar su máxima
atención a la solución de problemas prioritarios de la población
tales como, la promoción de la salud de la población en general,
el saneamiento básico, la salud materno-infantil, la prevención
de enfermedades, y la atención especial y comprometida de la
población afectada por enfermedades terminales como el SIDA
7.
Derechos de las familias Las políticas neoliberales contribuyeron
en gran medida a la crisis de la familia mexicana, entre las
causas de esta crisis se encuentran: perdida del empleo, incorporación
al empleo o subempleo de sus miembros, modificación de su estructura,
desintegración, deterioro de la salud y exclusión de las instituciones
de seguridad social de adultos y menores, hacinamiento y promiscuidad
de sus miembros por carecer de vivienda digna. Todo lo anterior
genera violencia intrafamiliar que requiere atención gubernamental,
pese a la existencia de una ley en este sentido, se necesita
ir a fondo para arrancar las raíces que la propician y ampliar
los programas preventivos y de apoyo y atención a sus víctimas.
Una política social que ponga en el centro de sus acciones a
la familia y responda a los derechos colectivos de las mismas,
es un objetivo importante del gobierno. Además se requiere de
inmediato lnstrumentar políticas públicas que fortalezcan los
espacios y vida de las familias, para lograr los mínimos de
bienestar.
8. Vivienda digna y suficiente
4 millones 700 mil familias habitan en viviendas hacinadas e
insalubres, carentes de servicios, edificadas muchas de ellas
en zonas de alto riesgo. No hay política oficial para el fomento
de la vivienda rural o de alquiler. Los requisitos del crédito
público o privado son excesivos y por tanto excluyentes de las
familias. Un gobierno democrático debe garantizar a todas las
familias, de manera paulatina pero constante, el derecho de
acceso al suelo y la vivienda digna, promoviendo la unificación
de la normatividad sobre el mercado de suelo y vivienda en las
modalidades de propiedad o en renta, incluido el informal y
popular. Una nueva Ley Federal de Vivienda permitiría recuperar
la promoción de la producción de la vivienda en organismos del
sector público, poner en marcha un programa nacional emergente
de edificación de vivienda para renta o venta, reutilización
y mejoramiento de la existen, saneamiento ambiental, dotación
de infraestructura y servicios para sectores populares en el
campo y la ciudad.
9. Igualdad de oportunidades para
las personas con discapacidad Un alto índice de la población
mexicana esta afectada con algún tipo de discapacidad o disfuncionalidad,
sobre ella pesan condiciones cotidianas de exclusión y discriminación,
a pesar de sus capacidades manifiestas como sujetos productivos.
A los discapacitados se les ve como sujetos a los cuales hay
que prestarles servicios de atención de carácter asistenciales,
más no por derecho tal y como lo establece la legislación internacional.
El estado mexicano carece de una política integral en este sentido,
que promocione los derechos y oportunidades para los discapacitados.
La política social hacia las personas con discapacidad debe
ubicarse en principios marcados por la ONU, así como también
promover la ratificación y cumplimiento del convenio 159 de
la Organización Internacional del Trabajo (OIT), referido a
la readaptación profesional y el empleo de los discapacitados.
10.
Derechos y oportunidades de las personas adultas mayores La
mayoría de las personas de la tercera edad enfrenta inseguridad
económica y graves carencias por falta de políticas públicas
adecuadas, esto les impide disfrutar de esta etapa de la vida;
dos tercios de ellas carecen de pensión, y al tercio restante
la pensión no les garantiza una vida digna. Ante esto no basta
un nuevo sistema público de pensiones, sino que además se requiere
construir políticas públicas que les den oportunidades de empleo,
capacitación, información, seguridad jurídica y cuidados de
calidad que les permita seguir desempeñándose como personas
activas y productivas.

CULTURA
PARA LA DEMOCRACIA
|
1. La democratización de la cultura
Muchas áreas de nuestro medio artístico y cultural han sido
degradadas por una concepción utilitaria de la cultura, a la
que se ubica desde tiempo atrás entre las últimas prioridades
de la política gubernamental actual. A la enérgica manifestación
de la diversidad cultural del país y la amplia constancia de
su producción artística, ha correspondido el desinterés del
gobierno. En el sector educativo supuestamente se prepara a
los niños para la generación de riqueza, reduciendo o eliminando
de los planes y programas materias de contenido artístico y
humanístico del país y del mundo. Esta deformidad del sistema
cultural se explica, porque se entiende a la cultura y el arte
como un complemento y un agregado educativo, y no como fundamento
de la convivencia y por ende como componente esencial de la
propia materia educativa. Es una responsabilidad del nuevo gobierno
democrático el apoyo a la producción de bienes y servicios culturales,
así como a la industria cinematográfica, editorial y del espectáculo.
Necesitamos reestructurar, dar mayor autonomía y recursos, así
como también ciudadanizar al Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes, y dinamizamos las actividades del Centro Nacional
de las Artes en la capital y su promoción y creación en los
estados y poner en marcha el Sistema Nacional de Creadores,
aumentando la cooperación cultural entre el Estado, la empresa
privada, las organizaciones sociales y comunitarias.
2. Protección y fomento de las
culturas populares La inmensa riqueza de expresiones artísticas
de nuestro pueblo ha sido menospreciada por los gobiernos neoliberales
que no ven más allá de las relaciones de mercado y que sólo
apoyan lo que puede representar una ganancia a corto plazo.
Un gobierno democrático, considera el arte y las culturas populares
como síntesis de las aspiraciones, sentimientos y voluntad de
los integrantes de una sociedad y en este sentido, contenido
esencial de la civilización alcanzada por un pueblo. Para preservar
y fortalecer las culturas populares habrá que dar Impulso a
la creación artística y a la recuperación de la cultura de todas
las comunidades del país, particularmente de las más oprimidas
que han sido las indígenas, de igual manera será indispensable
promover, preservar y difundir las manifestaciones culturales
en el ámbito rural y urbano. El apoyo a las festividades populares
y las ceremonias cívicas de las comunidades será vital para
recuperar la memoria y el patrimonio artístico y cultural de
la comunidad Habrá que ampliar los canales de difusión existentes
en los medios de comunicación masiva para promover las manifestaciones
culturales y apoyar a las organizaciones sociales que tengan
como fin el impulso de las culturas populares.
3. Defensa del patrimonio cultural
El patrimonio cultural, en tanto propiedad de la nación, es
inalienable e imprescriptible, ajeno a toda especulación mercantil
o aprovechamiento privado. Por ello, no se deben otorgar concesiones
para uso o disposición de dicho patrimonio a particulares; y
las que se hayan otorgado, en forma claramente ilegal, deben
cancelarse y someter a juicio a quienes lo permitieron. Se propone
elaborar una iniciativa de ley destinada a establecer como una
de las garantías individuales el acceso de los mexicanos a su
propia cultura; para propiciar un auténtico replanteamiento
del marco jurídico existente, vigorizar el proyecto de nación
y abarcar en su totalidad los múltiples aspectos de la cultura.
La nueva legislación debe garantizar y mejorar la protección
de nuestro patrimonio cultural, artístico y estético en todas
sus manifestaciones.

DERECHOS
DE TODAS Y TODOS
|
1.
El respeto a los derechos humanos En México los derechos humanos
siguen deteriorándose y violándose sistemáticamente. Esto principalmente
por ineficacia y parcialidad de las instituciones gubernamentales
encargadas de su procuración e impartición de justicia, el aumento
e ilegal actividad de las fuerzas armadas en labores de seguridad
pública y combate al narcotráfico, la impunidad de los grupos
paramilitares, todo esto principalmente en estados donde la
pobreza es endémica como sucede en Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
El gobierno democrático deberá luchar en forma decidida por
alcanzar el pleno respeto a los derechos humanos fundamentales,
requiriéndose consolidar en principio la división de poderes,
implantar la plena autonomía del poder judicial, garantizando
la probidad, eficacia y eficiencia de sus integrantes. Asimismo,
promover la colaboración y reconocimiento de las organizaciones
no gubernamentales dedicadas a la promoción y defensa de los
derechos humanos de todas y todos. Es urgente fortalecer las
acciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos frente
al gobierno, asegurando la eficacia y el respeto a sus recomendaciones.
El
tema del respeto y defensa de los derechos humanos debe de ser
incluido en los programas de todos los sistemas educativos de
la nación.
2.
El derecho a la diversidad La diversidad se abre paso frente
a una uniformidad opresiva que en aras de supuestos valores
igualitarios estableció estereotipos sobre el ser mexicano,
hombre, mujer, niño, niña, adulto, anciano, sobre la familia
y sus valores, sobre la sociedad en su conjunto. En distintos
campos se ha tratado de imponer una cultura racista, discriminatoria,
homofóbica y con expresiones de intolerancia hacia lo que se
sale del patrón hegemónico.
A
las cultura indígenas se les ubica como expresiones de atraso,
y si demandan reconocimiento a sus derechos propios se les acusa
de atentar contra la soberanía nacional. Hoy en día avanzamos
hacia una ética global que implica respeto pleno a la diversidad
cultural, religiosa, sexual, de genero. El respeto debe de ir
más allá de la tolerancia, se debe garantizar por ley el respeto
a los "diferentes". Un gobierno democrático deberá promover
en los planes y programas educativos el respeto y la tolerancia
a todas y todos, por diversos que sean.
3.
Los derechos de la mujer y la igualdad de género La mujer mexicana
vive en nuestra época una triple condición de sometimiento y
explotación: en su calidad de trabajadora, en su situación de
género, y otras por el hecho de pertenecer a contingentes sociales
que son discriminados y marginados, como los indígenas. Las
mujeres siguen apareciendo en lo sustancial vinculadas a políticas
asistencialistas y marginales. La violencia sexual e intrafamiliar
afecta principalmente a las mujeres y a sus hijas: más del 90%
de los delitos sexuales se cometen contra mujeres, el 50% de
ellas son menores de edad, agredidas por un familiar o un conocido.
Es necesario impulsar políticas públicas e iniciativas de ley,
donde se impulse el concepto del género por principio de ley,
pero además se involucre y participen las mujeres en todas la
fases desde la planeación, realización y evaluación de las mismas.
Deberá darse prioridad a la salud y nutrición de la mujer, principalmente
a las que estén en periodos de gestación. Además proteger los
derechos reproductivos de las mujeres y garantizar el derecho
constitucional de la mujer y su pareja para decidir libremente
el número y espaciamiento de sus hijos. Es imperativo hacer
valer los distintos convenios internacionales que ha firmado
y ratificado México, entre ellos la Convención para la eliminación
de todas las formas de discriminación de la mujer, en 1980;
la Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar
la violencia contra la mujer "Convención de Belem Do Para" de
1994, así como también las diversas recomendaciones emitidas
por la UNESCO en la materia.
4. Las niñas y los niños también
cuentan La mitad de la población mexicana tiene entre 1 día
de nacido y 19 años de edad, de este grupo alrededor de 30 millones
forman parte de la niñez mexicana. Las políticas públicas dirigidas
a este sector de la población, carecen de programas con una
visión integral. Las cifras de desnutrición infantil son aterradoras,
se señalan que existen un millón 200 mil niños que padecen desnutrición
severa, y en las zonas rurales, el 17% del total de infantes
sufre desnutrición de alto riesgo. Corresponde al Estado y al
nuevo gobierno democrático tomar las medidas necesarias para
garantizar un desarrollo pleno de las niñas y los niños, respetando
sus derechos a la vida, la educación, un medio ambiente sano,
a la salud, al sano esparcimiento, a ser protegidos de toda
forma de discriminación, explotación o maltrato, a formar parte
de una familia, a la libertad de opinión, conciencia, religión
y asociación. Los niños de la calle deberán ser sujetos de atención
institucional que les garantice la posibilidad de habitar un
espacio privado o comunitario, su permanencia en la escuela,
la superación de adicciones, su seguridad, la reinserción en
la vida familiar y la sociedad en general.
5. El derecho de las y los jóvenes
El 40% de la población mexicana es de jóvenes y representa el
46% de la Población Económicamente Activa. Pese a eso sus expectativas
de vida no son nada alentadoras debido, principalmente, a la
falta de acceso a la educación media, media superior y superior
; el desempleo y la marginación. Es paradójico que la población
más productiva del país no tenga asegurado el futuro. El neoliberalismo
de los últimos gobiernos menosprecio los derechos de este sector
de la población. Además de una educación pública y gratuita
en todos los niveles, un gobierno socialmente responsable debe
generar mejores oportunidades de empleos, alentar espacios de
participación política bajo el respeto irrestricto a la libertad
de expresión y organización, abrir espacios y mecanismos permanentes
de información e intercambio de ideas y desarrollar servicios
integrales frente a sus diversas necesidades.
6.
El
derecho al trabajo y la transformación de las relaciones laborales
Las condiciones fundamentales en que se mueve el mundo del trabajo
se encuentran profundamente deterioradas y en el panorama nacional
sólo se observa: desempleo y subempleo masivos, la caída vertical
de los salarios reales y las graves distorsiones en las relaciones
laborales. La economía nacional no ha sido capaz de crear anualmente
el millón de empleos que necesitan para incorporar a la misma
cantidad de jóvenes que desean incorporarse al mercado de trabajo.
Amén de los despidos masivos provocados por las crisis recurrentes,
la baja en los salarios y la disminución de su poder adquisitivo
durante los últimos 20 años, agrava la situación del trabajador.
Frente a este desolador panorama, donde los trabajadores se
han llevado la peor parte, el nuevo gobierno democrático deberá
emprender acciones concertadas entre trabajadores y empresarios
para que se alcance la meta de generar la mayor cantidad posible
de empleos que requiere la sociedad e iniciar la recuperación
de los salarios y su poder adquisitivo. Se propone sustituir
las juntas de conciliación y arbitraje por nuevos tribunales
federales y locales, dependientes del Poder Judicial, a fin
de liberarlos de prácticas corruptas y burocratizadas de hoy
día. Será necesario promover un nuevo marco legal y administrativo
que fomente el desarrollo de un sindicalismo autónomo, representativo
y democrático. Asimismo, impulsar una reforma legal que permita
la inscripción con fines informativos, de un registro público
de organizaciones sindicales y contratos colectivos, mismo que
deberá de ser un organismo público autónomo con personalidad
jurídica y patrimonio propio. También se buscarán los consensos
para iniciar las reformas a la Ley Federal del Trabajo en vigor.

|
LA
CUESTION INDIGENA Y LA PAZ
|
1.
La cuestión indígena y la Nación Los pueblos indígenas en México
son el soporte fundamental de la diversidad cultural de la nación.
Por eso el pleno cumplimiento a los acuerdos de San Andrés Larrainzar
creará la condición legal necesaria para que los pueblos indígenas
tomen sus decisiones en cuanto a acceso, uso y disfrute de sus
recursos naturales en sus tierras y comunidades, sus formas
de organización social y política y sus sistemas normativos
internos. Será necesario impulsar una educación que devuelva
a los mexicanos el derecho a todas sus expresiones culturales
y a la vez sirva para revalorar los saberes, conocimientos tecnológicos,
prácticas y formas de apropiación de las culturas indígenas.
2.
La paz en Chiapas y en todo México El conflicto armado en Chiapas,
desatado el 1 de enero de 1994, se encuentra estancado y sin
visos de solución. Desde 1997 el gobierno zedillista optó por
el camino de la confrontación, después de rechazar la propuesta
de reforma constitucional de la Comisión de Concordia y Pacificación
y burlar con ello los Acuerdos de San Andrés. La construcción
de la paz en el país se iniciará con el reconocimiento de los
compromisos firmados en San Andrés, desmilitarización, el esclarecimiento
de la masacre de Acteal, el deslinde y asignación de responsabilidades
en éste y otros hechos ominosos que el gobierno actual deja
como herencia en un marco generalizado de impunidad. La construcción
de la paz en Chiapas se desarrollará con la reanudación inmediata
de un proceso de diálogo con el EZLN, que propicie una amplia
gama de reformas entre las que destacan, junto a las especificas
de los pueblos indígenas, las agrarias, las políticas y aquellas
que respondan a las demandas sociales y económicas de su población
mayoritaria.
El
logro de la paz en Chiapas requiere un programa general de desarrollo
comprometido con las necesidades de la población y con la preservación
de la naturaleza. Esto abrirá las puertas al logro de la paz
en todo el territorio nacional. Las negociaciones con el EZLN
deberán marcar la pauta para un proceso más amplio de diálogo
y negociación con otros grupos armados. La violencia deberá
pasar a ser una pieza de museo en el México del nuevo siglo.

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TERRITORIOS
INTEGRADOS Y SUSTENTABLES
|
1.
Regiones y ciudades integradas en la diversidad El modelo neoliberal
acentuó la desigualdad del desarrollo regional y urbano heredado
del pasado; existen regiones y ciudades que tienen un dinamismo
económico y social importante, mientras otras se hunden en el
estancamiento y el atraso. El resultado de estas políticas equivocadas
generó un norte industrializado y urbano y un sur- sureste rural
y rezagado. Al abandonar su responsabilidad social, el estado
mexicano optó por privilegiar la competencia entre regiones
y ciudades en términos de rentabilidad capitalista , originando
un profundo deterioro de las condiciones humanas y materiales.
Integrar mejor a las regiones y ciudades, conservando su diversidad,
es una tarea de largo plazo que se necesita iniciar, si queremos
preservar la soberanía nacional y la unidad social, para recuperar
las bases de un nuevo proceso de desarrollo. Es necesario negociar
en los tratados de libre comercio, presentes y futuros, la aceptación
de cláusulas preferenciales para las áreas atrasadas y la formación
de Fondos Compensatorios de Desarrollo Regional. Asimismo, crear
Consejos Regionales de Desarrollo que integren regiones y ciudades
dinámicas y estancadas en un esfuerzo común. Por justicia y
democracia, las áreas campesinas e indígenas deben recibir atención
privilegiada, concertada con sus pobladores. Las metrópolis
y las megalópolis requieren de la creación de Consejos Metropolitanos
formados por autoridades electas, que dirijan democráticamente
la planeación y la gestión coordinada de sus ámbitos territoriales
complejos. La creación de un cuarto nivel de gobierno puede
ser propuesta al Congreso Constituyente como parte de la Nueva
Constitución Federal.
2.
La
reconstrucción de las ciudades El régimen de partido de Estado
en México se cristalizó en la conformación y diseño actual de
las ciudades. Devastación arquitectónica y crecimiento caótico
de las metrópolis están asociados al contubernio de priistas
con los capitales inmobiliarios y financieros especulativos.
Convocamos a ganar para la democracia todas las ciudades de
México, y a instalar en ellas formas efectivas de participación
como el referéndum, el plebiscito, el cabildo abierto y de planeación
democrática del desarrollo urbano. Trabajemos para que las ciudades
administren suficientes recursos fiscales propios; resolvamos
el problema de la regularización de la tenencia de la tierra
urbana y actualicemos las leyes federales sobre la vivienda
y los organismos del sector; lograr soluciones a la carencia
de agua, drenaje, infraestructura y servicios sociales y al
manejo de desechos sólidos. Esto es posible, tal y como lo ha
demostrado el gobierno democrático del Distrito Federal.
3.
La ciudad de México, democrática y sustentable La ciudad de
México y las megalópolis en formación en el centro del país,
tienen potencial para insertarse ventajosamente en el actual
proceso de globalización, aunque su ritmo de crecimiento económico
se redujo como resultado de las crisis, las políticas del neoliberalismo
y al deterioro de las condiciones sociales que sustentan la
productividad urbana. Los problemas del Distrito Federal y los
municipios conurbados del Estado de México se hacen más agudos
debido a la fragmentación de sus instancias de gestión y a la
falta de mecanismos de coordinación. El Distrito Federal espera
la conclusión de la reforma política que garantice soberanía
local e igualdad con el resto de los estados, para proceder
a la creación del estado 32, la municipalización de sus delegaciones,
la conversión de la Asamblea Legislativa en Congreso Local y
la Aprobación de su Constitución. La sustentabilidad ambiental,
social y técnica es un objetivo central y un instrumento de
desarrollo en la construcción del proyecto futuro para la metrópoli,
construido mediante nuevas formas de planeación democrática
estratégica y de políticas públicas integrales e integradoras.
4. Infraestructura pública y sistema
regulado de transporte El rescate carretero y la bursatilización
de los activos del sector transporte, llevado a cabo para pagar
las deudas de los empresarios que construyeron obras sin planeación,
están castigando al conjunto de la sociedad y a los usuarios.
Las altas cuotas de peaje colocan a las autopistas mexicanas
como las más caras del mundo; la falta de recursos afecta ahora
el mantenimiento de estas. La privatización de los ferrocarriles
desmembró el sistema de transporte troncal, creando empresas
regionales desconectadas bajo dominio del capital extranjero.
La onerosa venta de aeropuertos, tan rentables como el de Cancún,
demuestra el poco interés del gobierno en el sector. Realizar
un esfuerzo sostenido para tener una infraestructura de transporte
satisfactoria y empresas prestadoras de servicios modernas,
que deben de enmarcarse en un Plan Nacional de Transporte a
desarrollarse en un plazo de 25 años.
Hay
que revisar el sistema de cobros de peaje. Se hace necesaria
la constitución de una Comisión Reguladora del Transporte, que
supervise el desempeño de las empresas concesionadas, sobre
todo de los ferrocarriles. Las Administraciones Portuarias Integrales
(API's) deben de seguir siendo públicas, donde participen los
estados y hasta los municipios. Es preciso revisar las privatizaciones
de los aeropuertos, y descartar la del control del tráfico aéreo.
5. Política ecológica integral
México desde hace varias décadas vive el deterioro ambiental,
se encuentran en el tercer lugar en tasas de deforestación del
mundo y con Centroamérica y los Andes forma una de las regiones
con mayor afectación de suelos. Contaminación urbana e industrial
daña los principales ríos del país, también a lagunas y esteros,
en estos últimos se reproducen las especies marinas. La problemática
hidráulica del D.F. no tiene solución fácil, la escasez de agua
en el futuro de la ciudad será un grave problema. Los desequilibrios
ecológicos hacen que determinadas regiones se tornen más vulnerables
frente a los fenómenos atípicos como el incremento desusado
de lluvias, o como el aumento global de temperaturas que desencadenó
en 1998 el mayor número de incendios rurales jamás registrado.
La política ecológica debe sustentarse en un marco normativo
que lleve esfuerzo institucional coordinado para propiciar la
reintegración del dominio del individuo, la familia, las comunidades
locales, el municipio, las regiones y la nación, sobre su naturaleza
y su territorio, pues todos son titulares del derecho a un medio
ambiente sano. En el ámbito rural es necesario proteger la biodiversidad,
con políticas que transformen los sistemas productivos depredadores
impulsados por la modernización agroindustrial en sistemas agroecológicos.
Para ello es necesario revisar la ley agraria desde una perspectiva
ecológica, estimular la investigación científica y tecnológica
, revalorando los conocimientos y tradiciones indígenas y campesinas
y de pescadores en materia de manejo de los recursos naturales.
6. El agua, recurso estratégico
para el desarrollo sustentable El sureste del país concentra
las dos terceras partes de las aguas nacionales, pero en el
norte sufren por las sequías y la falta de caudales hidráulicos.
Agricultura, ganadería y concentraciones urbanas dependen de
la extracción del agua del subsuelo por medio de aproximadamente
120 mil pozos profundos. Esta práctica originó sobre explotación
del recurso en algunas regiones. En el área urbana el agua debe
de reusarse y tratarse las aguas para disminuir esta excesiva
demanda neta de agua para fines industriales y consumo domestico.
El objetivo es alcanzar un consumo nacional promedio de 150
litros por habitante al día, sin desperdicio ni fugas. Alcanzar
este objetivo implica el desarrollo de proyectos técnicos para
el manejo de agua, asociados a un programa multianual de inversiones
que modernice redes e infraestructura de control de flujos.
Así como también construir masivamente plantas biológicas de
tratamiento de agua. En el ámbito rural hay que rehabilitar
pozos, revestir canales, pero fundamentalmente modernizar las
técnicas de cultivo pasando a la optimización del riego. De
lograrse esto México podría ampliar su extensión agrícola de
riego y regresar a la soberanía alimentaría.

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UN
PAIS SOBERANO EN EL MUNDO GLOBAL
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1.
La soberanía nacional y el desarrollo La desaparición de los
bloques socialistas trajo como consecuencia cambios en el orden
político internacional, algunas veces muy contradictorios. La
democracia como forma de gobierno se universalizo. Pero el peso
de los gobiernos de las grandes potencias, las presiones de
los organismos financieros internacionales y las gigantescas
operaciones de las empresas transnacionales, cambian todo, al
grado que reclaman para si el rumbo que cada nación debe seguir
en lo que se refiere a decisiones económicas, sociales, políticas,
culturales y de todo tipo. La soberanía nacional fue prácticamente
barrida por la globalización. Los tres últimos gobiernos federales
han cedido importantes porciones de soberanía nacional en lo
político y lo económico, apelando a ella sólo para evitar ser
llamados a cuentas sobre las graves violaciones de los derechos
humanos y para no cumplir con las normas mínimas que garanticen
una plena competencia democrática. Estos gobiernos mexicanos
realizaron reformas constitucionales para adecuar el marco regulatorio
nacional y tomaron decisiones en materia de política económica
y sobre el monto del gasto social, ritmo de apertura comercial,
privatización de sectores estratégicos y el radio de acción
del Estado, entre otras, que estuvieron subordinadas a compromisos
con fuerzas políticas extranjeras y/o de agencias económicas
transnacionales, en contra de los intereses y de la voluntad
de la mayoría de los mexicanos. Por ello es necesario reafirmar
el contenido del artículo 39 constitucional, fortalecer la autonomía
del Estado frente a los factores internacionales que limitan
su capacidad de corregir y replantear los efectos socialmente
indeseables de la globalización. Acciones concretas serían:
negociación de plazos y montos de la deuda externa, regulación
de la libertad del movimiento del capital especulativo, fijación
de la estratégica de aranceles comerciales y mantenimiento del
peso como moneda nacional y la celebración de acuerdos, convenios
y tratados comerciales que comprometen al Estado mexicano, en
cuya celebración debe de participar el Congreso de la Unión.
2. El papel de México en la escena
internacional Los acontecimientos ocurridos en el Golfo Pérsico,
la ex Yugoslavia y Timor Oriental mostraron que los organismos
internacionales vigentes están incapacitados para promover la
paz y los derechos humanos sin recurrir a posiciones de fuerza.
Esto porque la ONU responde en su estructura a intereses militares
y económicos de las naciones más fuertes del planeta, las que
ceden ante las presiones de la OTAN que es controlada por los
Estados Unidos. La política exterior de México debe de estar
orientada a que las relaciones internacionales sean igualitarias,
democráticas, y normadas por criterios de autonomía y autodeterminación
nacional, con respeto a la soberanía nacional, y buscando en
todo momento la solución pacifica de las controversias internacionales.
Nuestro país impulsará el fortalecimiento y reorganización de
la ONU y de la OEA, así como de otros organismos regionales
en diversas materias.
3. La relación con los organismos
financieros internacionales La globalización incremento el peso
de los organismos internacionales en las decisiones nacionales,
el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, imponen
condicionamientos para el otorgamiento de créditos, los que
mantienen postrados a los países subdesarrollados, propiciando
el desmantelamiento de sus aparatos productivos, una menor participación
social del estado y condiciones difíciles para el pago de los
intereses de la deuda externa. Debe iniciarse una intensa ofensiva
de negociación con los organismos financieros internacionales
. El futuro gobierno democrático propugnará por priorizar el
desarrollo interno, buscando consensos con otros países deudores
a fin de generar acuerdos internacionales que permitan la disminución
de los adeudos, mediante las diversas medidas como la recompra
de deuda en el mercado secundario, o su condiciones del crecimiento
y, en la última instancia, ponen en riesgo la estabilidad política
de los países contratantes de deuda.
4. La comunidad de Naciones de
América Latina y el Caribe Durante varias décadas México estuvo
en la vanguardia de la política exterior, en particular como
promotor de la unificación de los países de América Latina y
el Caribe en torno a objetivos comunes de desarrollo y de políticas
culturales. Esto dio un giro en los últimos años por la aptitud
subordinada a los intereses transnacionales de los países neoliberales,
perdiendo así nuestro país mucha capacidad de iniciativa. México
cedió soberanía y concentro sus esfuerzos en asimilarse con
los países de Norteamérica. La existencia de los bloques como
el de los países europeos nos debe de dar una idea de que México
requiere de una verdadera alianza de naciones, porque la alianza
lograda con el TLC es extremadamente inequitativa y asimétrica.
Se debe retomar la tradición diplomática para lanzar iniciativas
que devuelvan a México su papel de liderazgo continental. Asimismo
fortalecer la relación histórica de México con Centroamérica
y el Caribe, para establecer acuerdos que potencien las características
geográficas de la región, convirtiéndolo en un verdadero núcleo
del comercio internacional, y tomándolo como un punto de partida
para la convocatoria a la creación de una Comunidad de Naciones
de América Latina y el Caribe. Asimismo buscar dotar de vida
real al Parlamento Latinoamericano.